sábado, 19 de abril de 2014

La postura en la que duermes con tu pareja revela tu grado de felicidad en la relación


La postura en la que duerme una pareja en la cama y la separación entre ambos determina el grado de felicidad y plenitud en la relación, según se desprende de una investigación liderada por el equipo del psicólogo Richard Wiseman (de la universidad de Hertfordshire) y que fue presentada en el Festival Internacional de Ciencia de Edimburgo. Y es que nuestras posturas al dormir parece que revelan mucho más de lo que pensamos (también hay estudios que relacionan nuestra forma de ser con nuestra postura en la cama). 

Tras estudiar los hábitos de 1.100 personas en este área se han obtenido interesantes conclusiones: 

El 42% de las parejas suelen dormir dándose la espalda. 
El 31% lo hace mirando a la misma dirección. 
Únicamente el 4% duerme cara a cara.
 El 34% duermen tocándose. 
El 12% duermen a una distancia igual o inferior a 2,5 centímetros. 
El 2% duerme separado por 75 o más centímetros. 

El estudio, que se basa en las ideas ya desarrolladas por el psiquiatra Samuel Dunkell, establece que las parejas más felices y plenas son aquellas que duermen cara a cara y tocándose. Si no se tocan, un buen síntoma para la relación es dormir mirando a la misma dirección

. "El 94% de las parejas en contacto mientras que duermen declararon ser felices en su relación, por el 68% de los que no se tocaban", comentaba Wiseman, que añadía que las parejas que duermen a una distancia de, al menos, 75 centímetros, dijeron no ser felices en su relación (un 86% de los encuestados). 

Además, el estudio asegura que las personas más extrovertidas son aquellas que optan por dormir cerca de su pareja y los más creativos lo hacen sobre su lado izquierdo

. Dunkell ya estableció que dormir bocarriba denotaba seguridad en uno mismo y extroversión, dormir bocabajo era propio de perfeccionistas. Hacerlo con las piernas cruzadas era de personas proclives al compromiso y la posición fetal estaba relacionada con personas indecisas, menos seguras y más predispuestas a padecer ansiedad. 

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